Carta del Hermano Mayor

Clausura del XXV Aniversario Fundacional

Hemos llegado al final del tiempo elegido para celebrar el XXV Aniversario Fundacional que iniciamos hace un año, quedando clausurados los actos conmemorativos de dicha efemérides en este vigésimo sexto año que cumplimos como Hermandad en el día 19 de Abril.

Ante los actos que han debido suspenderse por esta situación de confinamiento y lucha contra la pandemia, cerramos este intenso tiempo con una especial nostalgia de todo aquello que hemos podido vivir de bueno en el año de celebración, e imaginando lo que pudimos haber vivido en estas últimas semanas de colofón, con actividades tan especiales como el Vía+Crucis con el Señor Cautivo, el despliegue militar de nuestros hermanos de la AALOG21 con la tan esperada Jura de Bandera Civil en nuestra collación o el Solemne Pontifical que habría presidido Su Eminencia el Cardenal Fray Carlos Amigo Vallejo, OFM.

Queda en las tareas pendientes poder desplazar algunas de esas celebraciones y actos a fechas futuras, una vez sea posible darles forma públicamente para vivirlas con agradecimiento a Dios por la vuelta a la normalidad, que pronto esperamos ver restablecida.

Quiero expresar el agradecimiento Institucional a todos los implicados en esta magnífica etapa gestionada y vivida por los miembros de la Corporación. Conferenciantes, artistas, músicos, autoridades religiosas, civiles o militares, ONGs, participantes invitados, etc, y sobre todo quienes habéis dado forma a todo lo celebrado asistiendo a cuanto se ha preparado en estos meses, tenéis la grandeza de haber vivido una efemérides tan especial como ha sido este XXV Aniversario Fundacional de nuestra Hermandad.

Personalmente también quiero agradeceros a todos la colaboración, la empatía, la comprensión y el trabajo extra que ha supuesto la gestión, preparación y ejecución de toda la agenda prevista desde la cuaresma de 2019. Agradecimiento que hago extensivo a la Comisión que aportó sus ideas y, muy especialmente, a mis compañeros de la Junta de Gobierno y demás colaboradores incansables, que han hecho posible cuanto hemos vivido dando forma a todas las celebraciones y actividades extraordinarias que nos han resultado posibles, que como digo, han sido vivencias que conservaremos en muy buen lugar de nuestro recuerdo particular y colectivo.

La valoración es muy positiva, aun cuando este fin de celebración se haya visto truncado por las circunstancias y sustituido por esas actividades generadas vía electrónica que hemos compartido en redes sociales, hemos podido vivir un año muy especial, con una alta convivencia muy enriquecedora para todos.

De todo corazón, muchas gracias.

Queda ahora seguir en la lucha incansable de combatir esta desalmada pandemia, guardando el debido aislamiento y participando en la colaboración que nuestra Hermandad solicita en estos difíciles momentos. En la medida de nuestras posibilidades la Bolsa de Caridad de nuestra Institución está trabajando para aportar, desde esta situación tan complicada, lo que nos es posible abarcar. Debemos sentirnos muy orgullosos, porque el trabajo está siendo minucioso, con una importante dedicación desde la Diputación de Caridad, con la humildad que nos caracteriza por bandera, pero poniendo justicia y amor en todo lo que se está realizando.

Elevemos una oración por todas las personas fallecidas en estos tiempos aciagos y pidamos también por la protección de quienes trabajan salvando nuestras vidas y mantienen la estabilidad social.

Recibid un abrazo fraternal con el deseo que nuestros Amantísimos Titulares, Nuestro Padre Jesús Cautivo, nuestra Bendita Madre, María Santísima de los Dolores, y nuestro muy querido santo patrón, San Antonio de Padua, reunidos todos ante el Santísimo Sacramento del Altar, nos cuiden y nos bendigan siempre.

MANUEL CASTILLO LÓPEZ
Hermano Mayor

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